PINTAR EN METAL EXTERIOR

Pintar metal en exterior

Generalmente, casi todas las piezas metálicas tienen en su origen una capa de minio, sobre todo si la pieza ya tiene unos años. No obstante, algunos fabricantes se contentan con dar una capa muy fina de revestimiento que proteja el objeto durante el transporte, cosa que no hace nuestro equipo de pintores Madrid. Por otra parte, la pieza ha podido ser objeto de golpes que hayan dejado el metal al descubierto, sin ninguna protección.

Recomendamos siempre aplicar un producto anti-oxido a todos los metales que vayan a estar en el exterior. Si el metal ya está oxidado, lo primero que hay que hacer es quitarle el óxido. Existe una gran variedad de productos comerciales para proteger las partes metálicas expuestas al exterior en una verja o chalé. En superficies de ciertos edificios públicos aún se utiliza el minio, ya que ofrece mayor resistencia al tiempo. Ahora bien, su secado es muy lento, y perjudicial para la salud. Por ello recomendamos otros productos comerciales, aunque tengan un secado más lento, unas 36 horas.

Estos producos se pueden aplicar con brocha, insistiendo más en las juntas y partes más complejas. Hay que tapar las juntas y agujeros, para que no entre la humedad. Después de ello, podremos aplicar una primera capa de anti-óxido, y después un barnizado.

Un consejo de nuestros Pintores Madrid Capital: Algunas marcas de pintura contienen en su composición una capa inferior que posee propiedades anti-óxido, con lo que se ahorra la aplicación de dicha capa por separado. La aplicación de la laca o barniz sobre el metal se puede ejecutar con brocha plana, como en el caso de la madera y de las lacas de interior. Para otras piezas metálicas, con formas más complejas (como por ejemplo rejas), lo mejor es aplicar la pintura con; le hará ganar mucho y el acabado será mucho mejor.

 

Soporte oxidado

Todo soporte oxidado se debe desoxidar completamente. Los medios para piezas de interior oxidadas son idénticas a las de exterior. Si existe una capa espesa de óxido o metal en mal estado, deberá eliminarse primeramente con un raspado. Ello lo podemos hacer con un pequeño cincel y martillo, o con un cepillo de pelos de alambre si el óxido es menor.