Métodos para decapar paredes

MÉTODOS PARA DECAPAR PAREDES

Decapante

Resulta muy eficaz para el metal (muebles de jardín, contraventanas, radiadores, etc.), aunque también puede hacerse en maderas de vetas apretadas. Su aplicación es de lo más sencillo, por cuya razón, la ejecución va sólo acompañada de un asterisco. Por el contrario, la manipulación de este producto es bastante delicada por lo que se debe dejar a especialistas como nuestro equipo de pintores Madrid; si el aficionado es todavía poco ducho, le recomendamos que emplee un pulverizador de baja presión. En efecto, el líquido que se vende en frasco o en botellas, tiende a una ligera fermentación, que obliga al usuario a abrir el recipiente con precaución, para que los gases se escapen sin proyectar líquido. Cuando se abre el frasco para su vertido, el nivel de líquido debe estar paralelo a los bordes del recipiente.
Con pulverizador el producto se extiende a unos 30 cms. del soporte. Trabaje en un ambiente sin corrientes de aire.
El producto líquido, se extiende con una brocha plana.
En ambos casos, al cabo de algunos segundos y durante algunos minutos, la pintura empieza a ablandarse y a hincharse en forma de bolsas.
Quítela introduciendo por debajo la espátula. En aquellas partes en que sea difícil introducir la cuchilla, utilice una brocha para lejía, de pelos de nilón; dé brochazos con mucha agua en la parte
ablandada. En zonas exteriores, el decapado del metal puede hacerse aprovecha ndo para el lavado el chorro de un surtidor o de una manguera.


Flameado

Hay vigas o armazones, en los que el flameado es preferible al decapado, sobre todo por motivos de ello exija limpieza y eficacia, aunque ello exija mucha destreza como la que tienen nuestros Pintores Madrid Capital y un material adecuado. Este último consiste en un soldador provisto de una boquilla plana. El trabajo manual supone: 1º en mantener la boquilla con la mano izquierda y retirarla en cuanto la pintura se ablande, sin ennegrecerse; 2º guiar la mano derecha para que vaya desprendiendo la pintura ablandada, pero sin mellar la madera. Al menor descuido, la madera ennegrece casi inmediatamente. Practique primero sobre una parte poco visible.


Pintura sobre papel

Es un paliativo que se ha hecho posible gracias al poder cubriente de las pinturas emulsionadas actuales, extendidas con rodillo La operación parece sencilla y rápida:
Lleve los muebles al centro de la habitación.
Quite todo lo que cuelgue de los muros.
Empape el rodillo en el cubo de pintura y extienda. Esto es todo. No es preciso ni rellenar ni imprimación alguna.
Este sistema tentará seguramente a quienes jamás lo han empleado, pero los sinsabores vienen después de esta experiencia.
1) Es posible que el papel estuviera mal colocado. Entonces, por causa de la pintura, pueden hacerse bolsas y quedar muy irregular.
2) Los posibles defectos del muro estaban camuflados con el papel. Ahora, la pintura los ha puesto de manifiesto.
3) Los empalmes de los lienzos de papel no eran visibles, pero posiblemente estaban mal encolados. Ahora, quedan al descubierto y los desencolados son muy visibles.
4) El papel está limpio, pero la pintura de las puertas, de los marcos o de los plintos, parece más sucia. Si tiene que recubrirla, este trabajo elimina las aparentes ventajas del anterior.
5) Usted ha optado por esta renovación, un tanto mediocre, pero sin tener en cuenta que un día, cuando tenga que desprender este papel, ya se ha impermeabilizado y endurecido; quitarlo planteará tales problemas, que posiblemente se vea obligado a recurrir a un aparato de desencolar que no posee.


Para mitigar los errores

Examine cuidadosamente el papel con un portátil y luz rasante. Si comprueba muchos defectos, abandone este proyecto.
Rellene aquellos huecos o agujeros demasiado visibles, con ayuda de un producto vinílico.
Haga un ensayo detrás de un armario para ver si el papel no salta o se abomba una vez que la pintura ha secado.