CONSEJOS DE BARNIZADO

CONSEJOS DE BARNIZADO

Existen dos clases de barnizados:
1° El barnizado simple, al exterior, que se ejecuta sin gran preparación:
2° El barnizado de una pieza de ebanistería o de un panel de interior, que debe presentar un glaseado espeso e impecable, que es que utiliza nuestro equipo de pintores Madrid.


Barnizado sencillo

Sólo requiere un pulimentado corriente seguido de un desempolvado general de los que se ha desprendido.
Aplicarlo sin cruzar, taponando con la punta de la brocha en las ranuras y sinuosidades.
Aplique al menos dos capas; con climas suaves, suelen durar 3 años. Para climas agresivos, 2 capas = 1 por año; 3 capas = 3 años; 4 capas = 5 años o más.
Aplique la capa siguiente sólo cuando la anterior esté ya perfectamente seca.
Si la madera está sin tratar, pero sucia, límpiela con esencia de trementina antes de barnizarla. Haga lo mismo cuando observe bolas resinosas (sudor de la madera).
Si el panel que se va a barnizar no está fijo en ningún soporte, barnice por las dos caras. En todo caso, no olvide
nunca de impregnar bien los cantos por los cuales se suele infiltrar el agua
pudriendo la madera.
No trabaje ni con tiempo húmedo ni bajo excesivo calor, como recomiendan nuestros Pintores Madrid Capital.


Barnizado de ebanistería

Este trabajo es comparable al del esmaltado o el lacado. Si ha logrado éxitos con estos trabajos, lo obtendrá mejor aún con un barnizado.
Pula o lije cuidadosamente con papel de lija 000 toda la superficie, sirviéndose de un taco o de un pulidor de mano, excluyendo cualquier lijadora de banda o de disco.
Limpie la superficie de la madera con una esponja muy poco húmeda y deje que seque.
Enluzca esta superficie con un producto «tapa-poros». Se trata de una pasta translúcida que debe extender por medio de una espátula o de un cuchillo elástico muy ligero. Hoy existen tapa-poros líquidos muy fáciles de extender con una simple brocha.
Iguale el enlucido suficientemente hasta comprobar que sólo han quedado tapadas las vetas de la madera (o poros), y que no ha quedado tampoco ninguna rebaba o capa superflua.
Cuando seca, el tapa-poros blanquea, pero vuelve a adquirir un tono neutro cuando se embebe de barniz.
Pula delicadamente la superficie con ayuda de un papel abrasivo muy fino, de 180 a 200 e incluso, para trabajos muy finos, abrasivo 400 modelo para agua (water proof) que no debe mojar.
Quite todo polvo con una esponja húmeda. La ligera y fugaz brillantez que se produce tras esta operación, deja de manifiesto aquellos defectos que hubieran quedado sin obturar. Remedie esta anomalía, recomenzando parcialmente la tarea de tapar los poros o porosidades olvidados.
Hay que tratar de barnizar en una habitación desprovista de polvo o de insectos, ya que el menor grano que produzcan sobre el barniz quedará muy visible y al tratar de eliminar este defecto, es posible que se acentúe.
No hay tratamiento para desprender los polvos que se adhieren a una superficie barnizada, pero hay varios remedios para evitarlo:
1º Escoja una habitación bien cerrada, donde nadie pueda entrar hasta tanto el barnizado no esté totalmente seco.
2º En esta habitación, sin que haya insectos volando, no intente eliminar ningún polvo mientras trabaja. No fume, cúbrase con un gorro y con ropas bastante cerradas.
Aplique el barniz con brochas planas de seda extra—fina.
Moje totalmente los pelos de la brocha en el bote de barniz y escurra el excedente sobre el borde de un recipiente vacío. Seguramente comprobará un líquido turbio con multitud de burbujas. No utilice este líquido; vuelva a mojar los pelos de la brocha, hasta su mitad, en el barniz disponible y barnice ya.
Dé tres pasadas, como para la laca
Deje que seque. Si el glaseado obtenido no le satisface, y no lo cree a punto para seguir con la capa siguiente, pula con el abrasivo para agua, que en este caso si debe mojar. No pula o lije nunca la última capa. Tres capas ya dan una brillantez suficiente.

Exprima las burbujas de aire de la brocha.
Lijado al agua.
Mantenimiento de la brocha para el alisado y pegado final.
Pula finalmente.