BARNIZADOS DE MADERA NUEVA

CLASES DE PINTURA PARA MADERA

Uno de los puntos más importantes a la hora de pintar una madera, es realizar una buena elección del tipo de pintura. Las pinturas más adecuadas para la madera son las que emplean como diluyentes, líquidos no mojantes. Es por esta razón que las pinturas al agua tanto las de emulsión vinílicas o acrílicas, no son las más apropiadas para emplear en este tipo de superficies. Estas pinturas únicamente serían válidas para utilizarlas para pintar tableros de contrachapado o aglomerados en los que, debido a la estabilidad de sus componentes (chapas o virutas prensadas), tienen muy poca probabilidad de deformación. Además en esta clase de materiales, así como sobre maderas macizas, las pinturas al agua tienen una ventaja indudable, ya que su rápido secado acelerado por la absorción del líquido proporciona un rápido acabado definitivo, eso si para que los resultados sean los esperados debe ser realizado por manos experimentadas como las de nuestro equipo de pintores Madrid.

Pero si lo que estamos en pintar directamente sobre una madera virgen, las pinturas grasas, son las que mejores cualidades reúnen para cubrir una superficie de madera. Aunque su secado es más lento que las pinturas al agua, es precisamente este lento secado una de las buenas cualidades de las pinturas grasas, pues la capa de cubrición que forman es más resistente y duradera que con las otras. Estas pinturas grasas, cualquiera que sea su tipo, proporcionan un tratamiento superficial mejor mientras más capas de pintura delgadas y finas se vayan acumulando sobre la madera.

Además, sea cual se la clase de pinturas empleada dan un mejor resultado si previamente se aplica una primera mano de pintura selladora como hacen nuestros Pintores Madrid Capital, gracias a la cual se proporciona un fondo estable sobre el que la pintura definitiva resbala y queda menos absorbida, con el natural ahorro de material bueno y definitivo. La capa selladora, una vez seca, puede lijarse con papel al agua y dejar una superficie perfectamente lisa.

Las pinturas grasas, de las que hay gran diversidad según cual sea la finalidad que se le quiera dar, pueden adquirirse indistintamente en tonos brillantes o mates. Asimismo, cualquier pintura brillante puede convertirse en mate aplicando sobre ellas un disolvente, o por acción abrasiva de un papel de lija muy fino. El inconveniente de las pinturas mates frente a las brillantes es que retienen más el polvo y las huellas de cualquier cosa que se apoye en ellas. También son más difíciles de limpiar. Por último indicar que todas las pinturas grasas pueden ser dadas a pistola, cosa que es muy difícil de realizar con las pinturas plásticas de emulsión.